Identidad: ¿la conoces?¿En qué lugar habitas?

Venezuela se humilla en UNIDAD
septiembre 29, 2018
Eunucos: una acción puede transformar una nación
octubre 11, 2018
Mostrar todo

Identidad: ¿la conoces?¿En qué lugar habitas?

Todos tenemos una identidad forjada. Se refiere, generalmente, a rasgos que distinguen  a una persona, animal u objeto. Según la filosofía, identidad  es la relación que tengo con mi yo. De ella existen varios tipos, como por ejemplo: cultural, social, familiar, entre otras, y se puede aplicar en muchas áreas.

Por ejemplo,  existe una identidad cultural que tiene variables y constantes, aunque se le agreguen otras características, siempre va a existir una constante, que representa su esencia.

Según la Real Academia Española, La identidad es un conjunto de características (nombre, aspecto físico, gustos y lugar donde vive),  por las cuales se conoce una cosa o persona. Ésta permite identificar lo que está bien de lo que está mal, lo que es de los que no es. Permite identificar a un hijo de Dios, así como le pasó a Pedro, quien fue identificado rápidamente por los seguidores de Jesús. Su forma de expresarse lo delató, a pesar de negar su identidad con Cristo.

Identidad: cuando nacemos de nuevo…  

2 Corintios 5:17  refiere que cuando una persona hace la confesión de fe, se recibe una nueva identidad por la misericordia de Cristo, pues la que antes portaba estaba manchada por el pecado y causaba una distancia entre el individuo y el Señor.  Lo pasado quedó  atrás. Isaías 43:1

Nosotros podemos determinar nuestra identidad. Si bien hay procesos que pueden cambiar nuestra  forma de vestir, también  debemos modificar nuestros gustos.

Los estudiosos han encontrado muchas variantes en las identidades, pero según las expresiones de cada  persona,  encontraron sus constantes.

¿Qué constante hay en mi vida? Eso lo determinará la Palabra. Si yo cambio lo que entra, lo que pasa y lo que se mantiene, yo voy a cambiar mi identidad.

RECOMENDADO PARA TI:
¿Sabes cuál es la diferencia entre lo temporal y lo eterno?

El lugar donde vivo

El hábitat es el lugar donde una población subsiste, pero si sacamos a un individuo de ese lugar muere. Si sacamos un pez del agua se muere. El hábitat de nosotros los humanos, es la presencia de Dios. Si nos sacan de allí morimos, nos tocará el depredador, el diablo, pero si  nos mantenemos en la presencia de Dios nada nos tocará. ¿Dónde estamos viviendo?¿Estamos entrando y saliendo de la presencia de Dios? ¿Es constante? Eso define la identidad. A medida que somos expuestos a la presencia de Dios vamos siendo transformados ( 2 corintios 3:18).

Podemos ver entonces  que el lugar donde nos encontramos influye en nuestra identidad y estudios psicológicos demuestran que el lugar donde estemos la determinará. Si habitamos en la presencia del Señor, vamos siendo transformados de Gloria en Gloria por el Espíritu Santo. Si pasamos tiempo con Él, llegaremos a ser como Él.

Consideremos el caso de José, lo perjudicaron sus propios hermanos, llegó a ser el mayordomo de Potifar, luego cayó en la cárcel, pero eso no afectó su identidad. Él se mantuvo firme pese a las circunstancias y al entorno que lo empujaba a negar a Dios.

Cuando Job lo perdió todo no negó su amor a Dios. Hay verdades dentro de nosotros que nadie puede cambiar. Si decimos que Dios sea nuestra verdad, esa es nuestra verdad y nadie nos las puede cambiar, aunque se nos presenten argumentos. Dios quiere ir formando verdades en nosotros para crear nuestra identidad y si viene algo encontra, podamos afirmar “Yo soy un hijo de Dios” y eso no se negocia.

¡Cuida tu primogenitura!

El enemigo siempre va a venir para manchar y corromper nuestra identidad, pero ella no está en venta. Cuando tenemos la tenemos bien forjada, no nos importa que tengamos que pasar por el horno de fuego. Cuando permanecemos con nuestra identidad alineada al Señor, Él estará con nosotros como estuvo con Sadrac Mesac y Abed-nego.

La identidad más importante es la de ser llamados hijos de Dios. Nosotros somos el centro de la creación porque somos sus hijos por medio de Cristo y le damos deleite. Cuando somos revestidos, nos vestimos como sus hijos

 El Señor nos llama a que no vendamos nuestra primogenitura pase lo que pase. Nos llama a permanecer en su pacto. Si no desistimos, Dios no desiste. Todo queda de nuestra parte.

¡Apropiémonos de nuestra identidad en Cristo Jesús. Aferrémonos al pacto y permanezcamos en él!

Kevin Aular