El Carácter: una bendición o una maldición sino se moldea

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diciembre 23, 2018
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El Carácter: una bendición o una maldición sino se moldea

El carácter es algo que todos tenemos, corresponde a una característica de nuestra conducta, que debemos practicar y permitir que Dios moldee y cultive, es nuestro deber si nos consideramos sus hijos.

Una persona puede tener carácter, pero si no existe unción de Dios, está destruida. Por eso, es necesario tener la valentía para someterse a la voluntad de Cristo.

Algunos ejemplos de bíblicos…

  1. Sansón

Su carácter se doblegó ante los deseos y se le presentaron grandes conflictos, pues, fue molido por la concupiscencia.  (Jueces 16:1)

Sansón fue ungido para cosas grandes, así como les ha sucedido a muchas personas que han sido ungidas, pero no han obedecido. Este hombre tenía fuerza, mas no carácter, le faltaba el alimento espiritual.

Si nos sometemos a Cristo, todo lo podemos hacer. Sin Él nada podemos hacer.

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  • Una recomendación…

Sometámonos al Señor y vamos a resistir. Es necesario cultivar lo que el Padre quiere para nuestras vidas, Cristo desea que lo busquemos a Él y no estaremos desamparados.

  1. El carácter de José 

“Llevado, pues, José a Egipto, Potifar oficial de Faraón, capitán de la guardia, varón egipcio, lo compró de los ismaelitas que lo habían llevado allá. Mas Jehová estaba con José, y fue varón próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio. Y vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano.

Así halló José gracia en sus ojos, y le servía; y él le hizo mayordomo de su casa y entregó en su poder todo lo que tenía. Y aconteció que desde que le dio el encargo de su casa y de todo lo que tenía, Jehová bendijo la casa del egipcio a causa de José, y la bendición de Jehová estaba sobre todo lo que tenía, así en casa como en el campo.” (Génesis 39:1-5)

A diferencia de Sansón, José fue prosperado en todo. Tenía carácter y unción, así como todos debemos tenerlos. Tuvo que afrontar pruebas y momentos difíciles, pero se sometió a Dios y pudo resolver los conflictos con sabiduría.

Es necesario que Dios moldee a cada persona, para así mantener la intimidad con Él.

Ninguna tentación viene de Dios. Así que, apartemos nuestro corazón del mal y no volvamos a pecar. Reconozcamos nuestras faltas y presentémoslas ante el Señor y así podremos reconciliarnos con Él.

Apóstol Saúl Rojas