Tener salud o no tenerla es una condición humana

¿se puede adorar y alabar en medio de las dificultades?
octubre 15, 2018
Señor: ¿es para ti una simple palabra o es más que eso?
octubre 19, 2018
Mostrar todo

Tener salud o no tenerla es una condición humana

Cuando le preguntas a una persona si quieres salud dice: “sí”, pensando en los modelos sociales que se impusieron y que han determinado la belleza en la sociedad. Como seres humanos, jamás le preguntamos a Dios ¿qué modelo quieres para mí?

Según la Organización Mundial de la Salud, la salud es un estado mental y sentimental de bienestar.

“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” 3 Juan 1: 2

Lamentablemente vivimos en una época que podríamos considerar alocada.

4 puntos de vista acerca de la salud: 

1. Tener salud o perderla es una condición humana

Estamos hechos de carne, por lo tanto, somos sensibles a las cosas exteriores, tendemos a ser débiles con respecto nuestro entorno. Es común que caigamos en excesos y defectos, somos apáticos con nuestro modo de vivir.

2. Personajes bíblicos que tuvieron y no tuvieron salud

 “Cuando Eliseo cayó enfermo de muerte, Joás, rey de Israel, fue a verlo. Echándose sobre él, lloró y exclamó:

— ¡Padre mío, padre mío, carro y fuerza conductora de Israel!” 2Reyes 13:14.

“Ya no bebas agua, sino usa de un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades.” 1Timoteo 5:23. Los estudiosos dicen que Timoteo experimentaba una gastritis continua.

Como bien saben, la primera vez que les prediqué el evangelio fue debido a una enfermedad, y, aunque esta fue una prueba para ustedes, no me trataron con desprecio ni desdén. Al contrario, me recibieron como a un ángel de Dios, como si se tratara de Cristo Jesús.” Gálatas 4:13-14.  Aparentemente, el apóstol Pablo tenía una enfermedad así como la puede tener cualquier ser humano.

3. La enfermedad es una maldición. 

“Después de todo esto, el Señor hirió a Joram en los intestinos con una enfermedad incurable. Con el correr del tiempo, después de dos años, los intestinos se le salieron a causa de su enfermedad, y murió con grandes dolores. Su pueblo no le encendió una hoguera como la hoguera que habían encendido por sus padres.” 2Crónicas 21:18

 “¡Ay de mí, que estoy en ruinas! ¡Mis heridas no tienen curación! ¡Y yo que pensé que podría soportar este dolor!” Jeremías 10:19

La apatía también es una maldición ante los ojos de Dios.  El señor no nos manda a mantenernos quietos debemos hacer algo por nuestras vidas.

“En el año treinta y nueve de su reinado, Asá enfermó gravemente de los pies; pero en su enfermedad no recurrió al Señor, sino a los médicos.” 2Crónicas 16:12

En ese tiempo los médicos eran paganos. Todos los temas de salud eran relacionados directamente con los sacerdotes del pueblo judío. En la actualidad, muy pocas veces nos detenemos a preguntarle a Dios lo que debemos hacer. La Biblia nos enseña que el que sabe hacer lo bueno y no lo hace le es contado por pecado.

4. La voluntad y misericordia del Señor también nos mantiene en salud

A veces cómo creyentes tenemos una posición muy radical con respecto a la salud. En muchas oportunidades preferimos que las personas se sanen pero no se salven.

¿Qué debemos ver de la enfermedad?

Tenemos que ver la enfermedad pensando que Dios es soberano y la obra que comenzó la perfeccionará. Hay que analizar nuestras vidas con respecto a la eternidad, pues, qué sufrimiento hay en esta vida que no sea temporal. Un poco de dolor no es comparable con la gloria que en nosotros ha de manifestarse.

RECOMENDADO PARA TI:
¿Sabes cuál es la diferencia entre
lo temporal y lo eterno?

“Al oír esto, Jesús les contestó: No son los sanos los que necesitan médico, sino los enfermos.” Mateo 9: 12.

Hay un médico por excelencia, nuestro Señor Jesús. Como seres humanos siempre tenemos algo que sanar, puede ser nuestra mente, alma, cuerpo o espíritu. En la actualidad, los seres humanos tenemos muchos excesos y apatía que nos hacen daño.

 La Alimentación en la historia

Nosotros somos lo que comemos el Señor siempre le ha dado importancia a la comida. (Génesis 1:29-30, Génesis 3: 17-19).

En los primeros tiempos la tierra estaba llena de apatía e idolatría y Dios llamo a Noé para construir un barco. En Génesis 9: 3, Dios le cambia la dieta a Noé. Antes se acostumbraba solo a comer vegetales. Cuando Noé sale del arca, Dios le dice que puede comer de todo animal que se mueva, con algunas excepciones.

Si recorremos todas las naciones, se puede observar cómo los aborígenes tienen distintas formas de alimentarse, muy diferentes a nosotros.

Alimentación en la actualidad

En la sociedad moderna occidental, nos hemos acostumbrado a los supermercados, olvidando que Dios estableció, como precepto, comer cosas naturales. Ahora todo lo que ingerimos es procesado y empaquetado.

Lo que Dios creó en la tierra, es bueno en gran manera. El Señor demanda una alimentación saludable. Los problemas de sobrepeso, que hoy vemos, son a causa del exceso de productos procesados. Dios nos exige cuidar nuestro cuerpo interna y externamente.

Todos hemos escuchado hablar de la diabetes, pero se desconoce que los indígenas no afrontan este problema, pues, su alimentación es meramente natural. Todos los alimentos procesados contienen un alto nivel de azúcar.

La medicina moderna tiene un desarrollo anti bíblico, la primera opción siempre es recomendar pastillas y muy pocos te dicen: cuida lo que comes y así mejorarás.

Una recomendación…

Disminuya al mínimo el consumo de alimentos procesados, como por ejemplo, azúcar y condimentos. Incluya en su dieta alimentos naturales y verduras.

Un dato curioso…

Para comprobar si una miel es pura, volteé la botella y miré cómo se forma una burbuja. Dependiendo de la rapidez con la que suba, se determinará su pureza. Si la burbuja asciende rápido es 100% miel, si asciende lento es azúcar diluida.

Intente consumir linaza, semillas y granos. Si queremos tener salud, así como próspera nuestra alma, tenemos que cambiar nuestra alimentación y nuestra oración.

Generalmente nos preocupamos más por la comida, que por aquello que nos alimenta. El Señor dice que su Palabra es alimento. Hoy Quiero invitarte a que evites los excesos y defectos. Aprende a ser equilibrado, no extremista. Cambia y todo será diferente.

“Reflexiona sobre estas cosas; dedícate a ellas, para que tu aprovechamiento sea evidente a todos.” 1Timoteo 4: 15.

Conferencia por el Dr. Douglas Pacheco